El reto de la educación online

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Lejos quedan los tiempos en los que la educación consistía en un profesor hablando frente a un grupo de alumnos tratando de memorizar y aunque la tecnología lleva unos años tratando de cambiar este paradigma, pero no ha sido hasta la pandemia cuando ha dado un golpe en la mesa, entrando de lleno en nuestras aulas. Aulas que, en este caso, eran también nuestros hogares.

Una adaptación dura

Aunque la implementación de la tecnología en el aula y la posibilidad de estudiar online es algo positivo, no podemos negar que el cambio ha sido duro, tanto para alumnos como para docentes. Esto es así porque no estábamos preparados para un cambio brusco y repentino, sin adaptación. Un cambio que, además, agravó la brecha educativa entre las personas con más y menos recursos, ya que ni todos los alumnos tienen las mismas posibilidades de acceso a internet ni todos los colegios disponen de los mismos recursos para organizar las clases online. Son muchos los software de administración del aula online disponibles, y muchas las técnicas para tratar de mantener el nivel educativo en las clases a distancia, pero está claro que hace falta renovarse, tener la mente abierta y estar dispuesto a aprender. 

Para triunfar en el aprendizaje online tienes que tener en cuenta varios factores:

  • El tipo de alumnado: No es lo mismo enseñar a nivel universitario, donde cada alumno es responsable de si mismo y de su tiempo que dar clases en  un colegio. Estos últimos requieren de una rutina y una estructura más organizada que los adultos. Además, mientras que con los niños es interesante disponer de programas push que «lleven al alumno» al contenido, con los adolescentes es más interesante diponer de «limitadores web», que garanticen que durante el tiempo lectivo mantengan el foco en la clase y no en otras webs o redes sociales.
  •  Conocer tus herramientas: La enseñanza online es más que unas videoconferencias a traves de Skype, Teams o similar donde se trata de emular ese profesor con su pizarra. Hay una gran cantidad de herramientas que se pueden usar, algunas basadas en la enseñanza tradicional (como levantar la mano) y otras como el monitoreo de pantalla, que puede ayudar a comprobar el progreso del alumno. Es importante conocer estas herramientas, pero no solo como funcionan, sino «como sacarlas el máximo partido» para amenizar las clases
  • La equidad digital: también conocida como la brecha digital. Como digimos antes, no todos los alumnos tienen las mismas posibilidades de acceder a internet o incluso a un equipo informático para acceder a los recursos educativos. Por eso es importante que el docente esté al día de los problemas que sus alumnos pueden tener en ese sentido, así como de las posibles soluciones a esos problemas, como el préstamo de equipos o las licencias gratuitas.
  • El foco de atención: Desde luego, la educación a distancia es muy diferente de la educación presencial. El simple hecho de no cambiar de entorno cuando estás en clase de cuando estás en casa puede resultar complicado. Por ello es importante aprender a mantener el foco de atención de los alumnos fuera del aula. Al fin y al cabo, aunque estén en casa… ¡Están en clase!

Unos resultados satisfactorios

Evidentemente, cada opción educativa tiene sus pros y sus contras. Tanto la educación online como la presencial o la mixta tienen su parte buena y su «lado oscuro». Es habitual sin embargo que solo sea vea el lado negativo de la enseñanza online y, sin embargo, bien aplicada puede tener unos resultados satisfactorios. No podemos negarnos y cerrarnos en banda a una opción que ya es una realidad, pero si que podemos adaptarnos y preparanos para sacar el máximo provecho de ella.