Los 7 estilos de aprendizaje: ¿Cuál es el tuyo?

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Todos tenemos nuestro propio estilo de aprendizaje preferido, que hemos elegido en base a anteriores experiencias de aprendizaje exitosas.

A pesar de su aparente idiosincrasia, cada método de aprendizaje puede agruparse en uno de los siete estilos de aprendizaje.

Ahora bien, para comprender bien en qué consisten, es necesario que volvamos a examinar los fundamentos sobre los que se han construido. Así, en los apartados que siguen, repasaremos el concepto de aprendizaje y los estilos de aprendizaje, para acabar discutiendo su validez en la educación.

¿Qué es el aprendizaje?

El aprendizaje es un proceso cognitivo mediante el cual adquirimos nuevos conocimientos y/o habilidades; o actualizamos los existentes.

La perdurabilidad de estas adquisiciones dependerá de la frecuencia de su uso. Es decir, cuanto más ponga en práctica una persona sus conocimientos, más resistentes serán al paso del tiempo.

En toda actividad de aprendizaje hay que tener en cuenta cuatro aspectos:

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Objetivo

Qué se pretende conseguir con la experiencia de aprendizaje. Por ejemplo, aprobar un examen, montar en bicicleta, etc.

Procedimiento

El método que se elige para alcanzar el objetivo de aprendizaje. Por ejemplo, leer repetidamente una lección, hacer fichas o mapas mentales, etc.

Entorno de estudio

El lugar donde se va a realizar el aprendizaje. El entorno de estudio debe fomentar la concentración y estar exento de posibles distracciones. Por ejemplo, mantener el teléfono en silencio y fuera de su alcance, tener las pestañas de Facebook cerradas mientras se está en el ordenador, etc.

Resultado de la experiencia de aprendizaje

En este punto, el estudiante debe evaluar el resultado de su experiencia de aprendizaje (por ejemplo, la nota recibida en un examen o tarea) a la luz de su objetivo original. Los estudiantes deben considerar las formas en que la diferencia percibida entre el aprendizaje real y el ideal puede reducirse para futuras experiencias de aprendizaje.

Entonces… ¿Qué son los llamados estilos de aprendizaje?

Cuando hablamos de “estilos de aprendizaje”, nos referimos a las técnicas que las personas prefieren emplear en su estudio. Es decir, la que consideran que les garantiza un buen procesamiento y almacenamiento de la información.

Dependiendo del autor y del test psicométrico empleado, el número de estilos de aprendizaje puede variar.

En la escuela tradicional se utilizaba (y se continúa utilizando) métodos de enseñanza lingüísticos y lógicos. Aún hoy día, muchas escuelas aún utilizan el sistema tradicional basada en el aula, libros, repetición y exámenes, tanto en primaria como en secundaria.

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A continuación te presentamos los siete estilos de aprendizaje que se han propuesto a cuenta de los siete primeros tipos de inteligencia que Howard Gardner propuso en su Teoría de las Inteligencias Múltiples.

¿Cuáles son los estilos de aprendizaje?

De esta manera, nos podemos encontrar con 7 estilos distintos de aprendizaje y sus características. La clasificación no sigue ningún criterio de importancia y no quiere decir que unos sean mejores que otros.

Estilo de aprendizaje visual o espacial

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A los estudiantes visuales les resulta más fácil procesar y recordar la información que se les presenta mediante ilustraciones, mapas mentales, etc. Se cree que tienen grandes habilidades espaciales y sentido de la orientación, por lo que rara vez se pierden.

Si te consideras más bien un aprendiz visual, las siguientes recomendaciones pueden interesarte:

  • Acompaña la información que vas a aprender con imágenes, dibujos o mapas mentales. Intenta sustituir las palabras por imágenes siempre que sea posible.
  • Los diagramas te ayudarán a visualizar la información que vas a aprender, así como a entender la relación entre cada punto.

Estilo de aprendizaje auditivo o musical

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A los estudiantes auditivos les resulta más fácil procesar la información que se les presenta de forma auditiva (por ejemplo, a través de audiolibros, seminarios, podcasts, canciones, etc.), a diferencia de la visual (por ejemplo, a través de libros, artículos, etc.).

Los alumnos auditivos son muy perceptivos a los cambios de entonación y ritmo de la información que se les presenta. Así, son capaces de recordar en qué momento de un discurso el tono del orador ha subido, se ha hecho más fuerte, se ha ralentizado, etc.

También parece que crean asociaciones entre los sonidos y la información, y que los primeros suelen primar a los segundos. Para ilustrar esto, hay personas que no necesitan más que unos segundos de una banda sonora, para recordar el nombre de la película a la que pertenecía.

Si te consideras un alumno más auditivo, las siguientes recomendaciones pueden interesarte:

  • Puedes grabar tus clases o a ti mismo recitando tus apuntes, y escucharlos a lo largo del día.
  • Puede intentar recitar en voz alta el material que va a aprender, añadiendo diferentes entonaciones a las distintas partes, para facilitar su aprendizaje.
  • Puede que te beneficies de las discusiones en grupo para captar nuevas ideas.

Estilo de aprendizaje verbal o lingüístico

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Los alumnos verbales tienen una mayor facilidad para expresarse, ya sea verbalmente o a través de la palabra escrita. Les suele gustar leer y escribir, así como recitar trabalenguas y hacer rimas.

Conocen bien el significado de las distintas palabras y tratan de ampliar su vocabulario.

Si te consideras más bien un alumno verbal, te beneficiarás de las técnicas que implican escribir o hablar. De este modo, es posible que quieras:

  • Lee tus apuntes como si fueras un ponente en una conferencia, intentando que tu público entienda los conceptos que estás presentando.
  • Haz apuntes y diagramas de tus lecciones, para entender los conceptos y sus relaciones.
  • Lee y relee tus lecciones.
  • Recurrir a técnicas mnemotécnicas, creando palabras, frases o acrónimos que ceben la información que necesitas recordar.

Estilo de aprendizaje físico o cinestésico

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Los alumnos cinestésicos utilizan su cuerpo y sus sentidos para aprender sobre su entorno. Aprenden mejor haciendo, en lugar de leyendo o escuchando.

Esto puede deberse a la simple inquietud o al interés por experimentar y descubrir las cosas por sí mismos. Por ejemplo, en lugar de leer manuales, probablemente intentarán comprender el funcionamiento de un programa/objeto mediante el método de ensayo y error.

Los estudiantes cinestésicos tienden a mostrar interés por los deportes y el ejercicio, así como por las profesiones físicamente exigentes y prácticas, como la carpintería, la educación física, la mecánica, etc.

Si te consideras más bien un alumno cinestésico, las siguientes recomendaciones pueden ser de tu interés:

  • Intenta incorporar movimientos y acciones en tu estudio.
  • Céntrate en la información que te proporcionan tus sentidos. Por ejemplo, cuando aprendas a conducir, intenta sentir la necesidad de cambiar de marcha por el sonido y la vibración del coche.
  • Haz que tus apuntes sean físicos y fáciles de manipular. Por ejemplo, utilizando tarjetas de memoria.
  • Busca formas de materializar la información que estás aprendiendo. Por ejemplo, participando en proyectos en los que pueda poner en práctica los conocimientos que está adquiriendo.

Estilo de aprendizaje lógico-matemático

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Los estudiantes lógicos tienden a recurrir a la lógica y a las matemáticas a la hora de razonar. Por ello, estudian de forma más metódica, siguiendo ciertas rutinas o protocolos, y empleando listas de tareas, calendarios y agendas.

Son muy buenos para reconocer patrones, así como para encontrar y establecer conexiones entre elementos aparentemente no relacionados. En este sentido, clasificar y agrupar la información ayuda a los alumnos lógicos a comprender mejor la información que deben aprender.

Los alumnos lógicos suelen ser muy buenos con los números y suelen ser capaces de resolver mentalmente operaciones matemáticas complejas.

Si te consideras más bien un alumno lógico, las siguientes recomendaciones pueden interesarte:

  • Busca la forma de conectar la novela con la información preexistente. A veces la relación puede no ser fácil de encontrar. Por ello, es posible que tengas que leer un poco más sobre el tema para establecer las conexiones necesarias.
  • Organiza tus notas haciendo listas y subrayando las palabras clave.

Estilo de aprendizaje social o interpersonal

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Los alumnos sociales se benefician de la información que se les presenta en el contexto de la interacción social. Es decir, les resulta más fácil aprender cuando discuten el material con un amigo o un grupo, que a su vez les aportará su propia perspectiva sobre el tema.

Los alumnos sociales tienen una buena capacidad de comunicación, tanto verbal como no verbal. Saben escuchar y comprender los distintos puntos de vista de las personas. Por eso suelen ser la figura de apoyo de sus compañeros, que acuden a ellos en busca de consejo.

Si te consideras más bien un alumno social, las siguientes recomendaciones pueden interesarte:

  • Incluye el elemento social en tu aprendizaje organizando un grupo de estudio, o haciendo algún tipo de juego de rol con la información que vas a aprender. Lo importante es que tengas la oportunidad de expresar e intercambiar la información que estás aprendiendo con otras personas, que a su vez añadirán al material su propio punto de vista.
  • Escuchar el punto de vista de los demás sobre los temas, así como observar las distintas formas que adopta la gente para resolver un problema, enriquecerá tu aprendizaje. Asimismo, podrás aprender de sus errores y evitarlos en tu propia práctica.

En lugar de aprender recitando la información para ti mismo, intenta buscar a alguien a quien se la puedas recitar.

Estilo de aprendizaje solitario o intrapersonal

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Los estudiantes solitarios suelen ser introvertidos y más independientes. Prefieren estudiar en lugares privados, donde pueden concentrarse en el tema que están tratando. Por lo tanto, son partidarios de las formas autodidácticas de aprendizaje.

Estos alumnos tienden a reflexionar mucho sobre sí mismos, su forma de pensar y su comportamiento. Este proceso metacognitivo les proporciona las herramientas y la información necesarias para afrontar futuras situaciones similares.

Debido a su personalidad introvertida, prefieren enfrentarse a sus problemas en solitario. La desventaja de esta actitud es que la persona perderá la perspectiva de los demás, que podría llevarle más rápidamente a la solución.

Si te consideras más bien un estudiante solitario, las siguientes recomendaciones pueden interesarte:

  • Busca lugares tranquilos para estudiar, como la biblioteca, donde puedas sentirte seguro de que nadie te molestará o interrumpirá.
  • Intenta definir tus objetivos, la razón por la que buscas alcanzarlos y los pasos que estarás dispuesto a dar para lograrlo. Esto te proporcionará una cierta sensación de control sobre tu vida.

¿Se deben tener en cuenta los estilos de aprendizaje en el aula?

Los estilos de aprendizaje mencionados anteriormente son sólo una de las muchas “teorías de tipo” que consideran importante reconocer que los individuos tienen diferentes estilos de aprendizaje, para poder adaptar la instrucción en consecuencia. Esta práctica es, según ellos, la clave para lograr un aprendizaje óptimo.

La validez de esta clasificación ha sido objeto de un intenso escrutinio por varias razones. En primer lugar, consideran que los estilos de aprendizaje son innatos al individuo y, por tanto, es poco probable que cambien a lo largo de la vida.

Es decir, creen que un alumno visual no puede convertirse en un alumno social, por ejemplo. En segundo lugar, las personas se asignan a un estilo de aprendizaje concreto en función de su personalidad y su comportamiento, y no de su competencia relativa en las distintas dimensiones (véase el ejemplo).

Ejemplo

VARK son las siglas de Visual, Aural, Read/Write y Kinesthetic. El cuestionario pretende informar a las personas sobre el estilo de aprendizaje que más les beneficiaría.

Si echamos un vistazo a las preguntas que componen el cuestionario, veremos que tienen poca o ninguna relación con el tema del aprendizaje. Por ejemplo:

  • Estás ayudando a alguien que quiere ir al aeropuerto, al centro de la ciudad o a la estación de tren. ¿Cómo actúas?
    • Acompañarla.
    • Le dirías las direcciones.
    • Dibuja o dale un mapa.
  • Vas a cocinar algo como regalo especial para tu familia. ¿Cómo actúas?
    • Cocinar algo que conozcas sin necesidad de instrucciones.
    • Pedir sugerencias a los amigos.
    • Busca en el libro de cocina ideas a partir de las fotos.
    • Utiliza un libro de cocina en el que sepas que hay una buena receta.

Las preguntas de este tipo se utilizan para asignar a las personas a diferentes estilos de aprendizaje. ¿Crees realmente que las respuestas a este tipo de preguntas arrojarán luz sobre las capacidades cognitivas de los alumnos y el tipo de instrucción que sería óptimo para su aprendizaje?

Por último, estas teorías tienen poco apoyo objetivo en los estudios académicos.

¿Sorprendido? Siga leyendo.

La “teoría del estilo de aprendizaje” afirma que las personas rendirán más si el método de instrucción que reciben se ajusta a su estilo de aprendizaje particular. Para comprobar adecuadamente la validez de esta suposición, hay que seguir los pasos siguientes:

  1. Los participantes deben dividirse en grupos en función de su estilo de aprendizaje declarado o comprobado.
  2. Los participantes deben ser asignados aleatoriamente a una condición de instrucción coincidente o no coincidente.
  3. Al final del periodo de aprendizaje, todos los participantes deben realizar la misma prueba final.
  4. Para que la hipótesis del estilo de aprendizaje sea cierta, las personas en la condición de emparejamiento deberían superar a las de la condición de desajuste.

En su revisión, Pashler y sus colegas (2009) encontraron que sólo un estudio, dentro de la vasta literatura que apoya la existencia y validez de la Hipótesis del Estilo de Aprendizaje, siguió la metodología descrita anteriormente.

Este estudio fue el de Stenberg y sus colegas (1999), quienes encontraron que los estudiantes que habían participado en clases cuyas instrucciones se ajustaban a sus habilidades (es decir, analíticas, creativas o prácticas), obtuvieron una puntuación más alta en la evaluación final que aquellos cuya instrucción no se ajustaba a sus habilidades.

Sin embargo, varias irregularidades en la forma en que se realizó el experimento y se analizaron los datos, ponen en duda la validez de sus conclusiones. Concretamente, no sólo no se incluyeron en el análisis dos tercios de la muestra examinada, sino que los resultados positivos sólo se obtuvieron una vez eliminados los valores atípicos.

Además, el hecho de que los autores no ofrecieran una explicación para ninguna de estas decisiones, hace que se especule con la posibilidad de que los resultados sean falsos positivos (es decir, que sugieran una relación entre variables que no existe realmente).

Los estudios contemporáneos que emplean la metodología adecuada no han encontrado pruebas que apoyen los beneficios académicos sugeridos por la Hipótesis del Estilo de Aprendizaje.

En otras palabras, proporcionar instrucciones que se ajusten al estilo de aprendizaje preferido de las personas no parece proporcionar un mejor aprendizaje o retención de la información.

¿Y ahora qué?

Conviene tener en cuenta que las teorías de los estilos de aprendizaje son sólo descriptivas. Es decir, no proporcionan ninguna explicación causal sobre cómo y por qué las personas se convierten en un tipo de aprendiz y no en otro.

Por tanto, aunque su lectura sea interesante, su poder explicativo es dudoso.

El principio de que la enseñanza debe adaptarse a las preferencias de los alumnos para que su aprendizaje sea óptimo, no sólo es inviable si se tiene en cuenta el número de profesores que requeriría este enfoque, sino que también puede ser perjudicial.

Es decir, al limitar la exposición de los alumnos a un solo tipo de instrucción, les estaríamos privando de la oportunidad de mejorar sus habilidades más débiles. Como consecuencia, se verán incapaces de resolver problemas que se presenten en un formato que sea diferente a su estilo de aprendizaje preferido.

Las personas son capaces de codificar y representar la información de múltiples maneras. Cuantas más representaciones creemos sobre un determinado material, más resistente será nuestro aprendizaje al paso del tiempo.

Por tanto, no es la adecuación de la instrucción a un estilo de aprendizaje lo que garantiza un buen aprendizaje, sino la creación, combinación y activación de múltiples representaciones.

Por último, es posible que la eficiencia de los distintos estilos de aprendizaje no se reduzca a las preferencias y capacidades de las personas.

Más bien, puede depender de factores como el tipo de información que la persona debe aprender (por ejemplo, utilizar el estilo de aprendizaje verbal para estudiar para un examen, y el kinestésico para aprender a conducir); la etapa de aprendizaje en la que uno se encuentra (por ejemplo, comenzar con material concreto rico en imágenes, y cambiar a material más abstracto a medida que uno adquiere una comprensión más profunda sobre el tema en mano); la viabilidad de la práctica de determinados estilos de aprendizaje (por ejemplo, no es posible aprender a montar en bicicleta con un libro); etc.